Soy una persona que siempre trata de estar al día con lo que ocurre en Twitter, Facebook, Instagram, con todos los emails que me llegan y con todo lo que se centra en mí o que me abarca de alguna manera. Desde hace años en las pantallas de mis iPhones aparecen un montón de notificaciones de varias aplicaciones. Por eso, para tener el acceso más rápido a estas, me he animado a comprarme el smartwatch Pebble.

Desde ese momento saco el iPhone de mi bolsillo cada vez con menos frecuencia. Siempre veo todas las notificaciones en la pantalla del reloj. Sin embargo, la funcionalidad de Pebble es un poco limitada. En la pantalla de tinta electrónica E Ink, se puede ver el contenido de las notificaciones con la información de qué aplicación nos llega cada una. En este caso la interacción está limitada solo a una cosa. Podemos acercar los datos de la notificación y alejarlos después de leerlos. Además si queremos responder a un mensaje, pulsar ¡me gusta! o retwittear un mensaje en Twitter, tenemos que sacar siempre el iPhone del bolsillo y abrir la aplicación adecuada. En cuanto a esto, Apple Watch ofrece mucho más.

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Esta vez empezaré con una cosa que puede parecer de poca importancia. La pantalla Retina de Apple Watch permite mostrar las notificaciones de manera muy estética. Se visualiza el logo de la aplicación de la que viene la notificación y su contenido. La solución utilizada nos permite leer el texto cómodamente incluso en letras muy pequeñas.

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El Apple Watch supera al Pebble también en la posibilidad de interacción adaptada a cada tipo de notificación. Acabo de mencionar Twitter. En el caso de notificaciones de Tweetbot o en el caso de tweets en los que hemos sido mencionados, podemos pulsar ¡me gusta! o retwittear el mensaje elegido directamente desde reloj en la vista de notificación. En cuanto a una notificación sobre un nuevo mensaje email recibido en el programa Mailbox, tenemos la posibilidad tanto de posponer la respuesta al otro día como de borrarla. Igual que en el caso del Pebble, los mensajes leídos en el reloj desaparecen de la pantalla bloqueada de iPhone. Gracias a eso, nos ahorramos el tiempo que podríamos malgastar releyendo siempre las mismas cosas.

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La adaptación de la posibilidad de interacción de una notificación con su programa adecuado, es la causa por la cual durante diez días de tests no usaba mi iPhone. Se quedaba en mi escritorio o descansaba en mi bolsillo. Y a mí, me empezaba a doler la mano izquierda. Me he dado cuenta que en cuanto al Apple Watch, tengo que poner límite a las notificaciones entrantes. Si no lo hiciese, pasaría todo el día leyendo, borrando y retweeteando.

Como he mencionado al principio del artículo, desde hace un año uso el Pebble, al que me llega la misma cantidad de notificaciones. La falta de interacción, me hace leerlas rápidamente y borrar. En el caso de Apple Watch, cada notificación requiere más atención y por lo consiguiente me quita mucho más tiempo.

Al cabo del periodo de los tests he empezado a sentirme un poco cansado de prestar tanta atención a las notificaciones que llegaban al Apple Watch.

Las notificaciones que llegan al reloj de Apple enseguida aparecen en la pantalla o van añadidas a la lista. No sé bien cuáles son los criterios de elección que usa el sistema. En uno de los capítulos anteriores, he hablado de los problemas de encender el reloj al alzar la mano. Lo mismo pasa con las notificaciones. Una vez el reloj se enciende solo y podemos leerlas. Otra vez hay que pulsar la pantalla para despertarlo y ver el contenido. Ocurre también que en la vista del reloj hay que pasar el dedo hacía abajo para mostrar la lista de notificaciones.

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En esta vista podemos también borrar sucesivamente cada notificación. Basta moverla a la izquierda para mostrar la opción “Dismiss”. Pulsando la pantalla con fuerza (usando la tecnología Force Touch), podemos borrar todas las notificaciones de la lista. Esta opción me resulta muy útil.

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Resumiendo, el Apple Watch es un dispositivo perfecto para las personas que, como yo, quieren tener un acceso rápido a las notificaciones. Sin embargo, el reloj Pebble también cumple con este requisito. El Apple Watch gana con su posibilidad de interacción con cada una de las notificaciones entrantes. Por otro lado, es un juego que engancha, a lo mejor incluso podría volverse una adicción, y a largo plazo es tan agobiante, que cuando he devuelto el Apple Watch y me he quedado con mi Pebble, me he sentido aliviado.

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Artículo traducido del polaco. Puedes encontrar el texto original aquí.