En los últimos artículos he dedicado mucha atención a la apariencia de Apple Watch y a su sistema. Ahora hay que pasar a su utilidad. En este y en los siguientes capítulos trataré de compartir con vosotros mis experiencias relacionadas con el uso de este dispositivo. Contestaré también a las preguntas sobre si el uso de Apple Watch ha influido en mis costumbres y si me ha ayudado a estar siempre online.

Esta vez empezaré por una cosa que no me deja tranquilo desde el principio. Sentía que algo estaba mal, que algo fallaba y ayer descubrí la causa de mi molestia. Los smartwatch, incluyendo el Apple Watch, deberían facilitarnos el proceso de comunicación o de adquisición de varios tipos de informaciones. En la mayoría de los casos efectivamente es así. No obstante existen ciertas situaciones en las que estos dispositivos fallan. Fallan por sus limitaciones de la interfaz o por el modo en el que vienen usados.

La interacción con un reloj clásico – sin tener en cuenta la tarea de ponerlo en hora- está limitada solo a la necesidad de mirar la pantalla del reloj para poder leer la hora o la fecha. En el caso de los smartwatch la cosa va más adelante. Tenemos todo tipo de notificaciones (al Apple Watch me llegan muchas más que antes al Pebble, aun así no me quejo), tenemos mapas, calendarios, aplicación fitness, funciones de comunicación y mucho más. La gran mayoría de estas funciones requiere que demos un toque a la pantalla, pulsemos un botón o movamos la corona. Así tanto Apple Watch como otros relojes inteligentes se vuelven dispositivos de control con las dos manos. Una mano, su palma y dedos nos sirven para usar el reloj, mientras que otra lo lleva, además manteniendo un cierto ángulo. Probad a responder o solo leer todo el texto de un mensaje, sujetando algo en la mano (por ejemplo una taza de café o el volante del coche), siempre con la misma mano. Resulta que no es nada fácil hacerlo.

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Cuando llega el momento en el que Apple Watch deja de ser para nosotros un reloj normal y corriente, al que solo miramos para leer la hora o la fecha etc. y empezamos a usar sus aplicaciones o abrir las notificaciones, nos damos cuenta de que es un dispositivo de control con las dos manos, tal y como es en el caso de iPhone 6 Plus – de aquí el título del apartado.

De esta clara limitación que existe en casi todos los smartwatch me di cuenta preparando las fotos para la serie. Sin el trípode, sin el iPad en la funda o sin la ayuda de otra persona, no podría hacer estas fotos.

Merece la pena acordarse de eso a la hora de comprar AppleWatch, u otros relojes inteligentes.

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Artículo traducido del polaco. Puedes encontrar el texto original aquí.