El período de verano es una temporada cuando a menudo vamos a la piscina. Y entonces surge un dilema: si es mejor quitar el Apple Watch, o nadar con él.

Por supuesto Apple Watch es un dispositivo que ha sido testeado en la piscina en numerosas pruebas. También en grandes profundidades (accesibles por hombre). Tengo que admitir que los resultados no me convencieron cien por cien. Aunque son positivos, porque el reloj sobrevivió tanto las profundidades, como también saltos al agua de una altura de 10 m.

Entre mis amigos que tienen Apple Watch sólo dos personas admiten que nadan con él. La primera de ellas es Norbert Cała y fue él que me persuadió para hacer la prueba. Pero no era fácil. Tuve trés tentativas. Dos veces dejé el reloj en los vestuarios. Sólo ayer tuve bastante coraje para llevar Apple Watch a la piscina.

Nadé unos 400 metros en la piscina olímpica (estilo pecho). Las dos horas restantes, cuando cuidaba a mis hijos, el reloj también se encontraba debajo del agua. Todo el tiempo funcionaba sin problemas (por supuesto no tenía conexión con el iPhone que dejé en depósito).

Hasta ahora mi Apple Watch en la versión Sport funciona bien y ya sé que en el futuro no lo voy a quitar antes de entrar al agua.

No obstante, es una lástima que el reloj no cuenta la distancia ni las calorías quemadas durante la natación. Sé que fue creada una aplicación especial para watchOS2, pero no sé si Apple la aceptará y si será posible usarla.

Artículo traducido del polaco. Puedes encontrar el texto original aquí.